La transversalidad en el marco de la LOMLOE
Los elementos transversales de la LOMLOE son uno de sus ejes y, por tanto, marcan el modelo educativo vigente en España. La transversalidad hace referencia a aquellos valores, contenidos y competencias que deben integrarse en todas las áreas, etapas y contextos educativos, fijarían de esa manera el espíritu, la misión, de una ley que, como sabemos, no ha sido apoyada por todo el arco parlamentario y ha venido a ser una enmienda de la anterior legislación.
Esos elementos transversales son ejes que orientan la acción pedagógica hacia finalidades comunes: la igualdad de oportunidades, la sostenibilidad ambiental, la convivencia democrática y la participación activa en la sociedad.
Según los artífices de la ley, una educación de calidad es aquella que articula los aprendizajes académicos con valores y competencias esenciales para lo que ellos han considerado que una ciudadanía del siglo XXI. La ley es la octava de la democracia española y, de nuevo, no ha estado exenta de críticas en un sistema de partidos políticos que lleva años dividido respecto a la articulación de lo que debe ser la enseñanza en un texto legal.
Los temas transversales en la LOMLOE
Dentro del marco normativo, los elementos transversales de la LOMLOE se definen como contenidos educativos vinculados con la educación en valores. La ley destaca especialmente la igualdad de género, la educación para la salud, el respeto al medio ambiente, la cultura de paz y el uso ético y seguro de la tecnología y los medios digitales.
Vincular la educación a esos valores concretos es lo que en ocasiones ha hecho que desde algunos sectores se critique cierta ideologización de la educación que, obviamente, no perciben los que la impulsaron.
Estos temas se abordan de forma integrada en distintas materias, proyectos y situaciones de aprendizaje. Su objetivo es reforzar competencias sociales, éticas y personales que atraviesan todo el currículo y que contribuyen al desarrollo integral del alumnado. Los elementos transversales de la LOMLOE son clave para la formación en responsabilidad, pensamiento crítico y vida en comunidad. Insistimos, según los artífices del texto.
Elementos transversales del currículo
Los elementos transversales de la LOMLOE son el componente curricular que articula la formación integral del alumnado. Su influencia se extiende tanto a los contenidos como a las metodologías y a la evaluación.
La LOMLOE subraya explícitamente su carácter transversal y exige que los centros educativos garanticen su presencia en la práctica docente diaria. Para ello, pueden integrarse en proyectos interdisciplinares, actividades de centro, líneas de acción tutorial o programaciones didácticas. La finalidad es asegurar que estos elementos no queden aislados, sino insertos en la vida escolar de forma coherente y sistemática.
Contenidos transversales
Las competencias transversales de la LOMLOE concretan los temas y valores que deben aparecer de manera recurrente en las diferentes áreas del currículo. Entre los principales ejes destacan:
- La educación emocional y el bienestar.
- El desarrollo sostenible y la conciencia ecológica.
- La igualdad y la educación afectivo-sexual respetuosa e inclusiva.
- El uso responsable y crítico de la tecnología.
- La convivencia, la cultura de paz y la resolución pacífica de conflictos.
Estos contenidos permiten conectar los aprendizajes escolares con los retos contemporáneos, vinculando la educación con los desafíos sociales, culturales y ambientales que afrontan los estudiantes.
Qué son los saberes básicos y su relación con la transversalidad
Los saberes básicos constituyen los conocimientos, destrezas y actitudes que sustentan el aprendizaje competencial promovido por la LOMLOE. Los saberes básicos están definidos en el currículo de cada materia y curso. Para identificarlos, se debe consultar el currículo específico de la etapa y materia educativa correspondiente.
Representan el núcleo de cada área del currículo y permiten que el alumnado adquiera las capacidades necesarias para desenvolverse en contextos diversos.
Su relación con los elementos transversales de la LOMLOE es directa: los saberes básicos aportan la base cognitiva y procedimental que hace posible trabajar los valores, actitudes y competencias de manera integrada. Juntos conforman un enfoque educativo coherente, centrado en la aplicación significativa de los aprendizajes.
Objetivos generales de etapa y principios pedagógicos en la LOMLOE
Los elementos transversales de la LOMLOE se articulan, además, a través de los objetivos generales de etapa y de los principios pedagógicos establecidos por la LOMLOE.
Este marco insiste en que la transversalidad no debe trabajarse de forma aislada, sino como parte integral de la planificación docente. El aprendizaje competencial, la atención a la diversidad, la inclusión, la equidad y la personalización de la enseñanza son principios que dan soporte a esta integración.
De este modo, los objetivos de etapa se convierten en la guía que orienta la incorporación efectiva de los elementos transversales de la LOMLOE en cualquier área o situación de aprendizaje.
La atención a la diversidad como eje transversal
La atención a la diversidad es uno de los ejes transversales fundamentales de la LOMLOE. Hace referencia a la adaptación de la enseñanza a las distintas necesidades, ritmos y características del alumnado, incluyendo las necesidades educativas especiales (NEE), dificultades específicas de aprendizaje, altas capacidades y otras situaciones que requieren apoyo educativo.
Este enfoque promueve un modelo inclusivo, basado en la participación y el progreso de todo el alumnado, con independencia de sus condiciones personales, sociales o culturales. La transversalidad, en este sentido, implica no solo la incorporación de contenidos, sino también la configuración de un entorno educativo accesible y equitativo, con una atención más personalizada lo que ha ocasionado quejas docentes sobre la imposibilidad de hacerlo dada la escasez de medios para acometer esta tarea.
Conclusión
Los elementos transversales de la LOMLOE actúan como hilo conductor del sistema educativo, aportando coherencia y orientando la formación integral del alumnado hacia los valores y competencias clave del siglo XXI.
Su aplicación no es únicamente conceptual, sino práctica: se planifica, se desarrolla y se evalúa. Uno de los objetivos de la ley y que está por encima de esos valores es la reducción del abandono escolar y, una de las maneras, es con una evaluación rigurosa como la que ofrece Monk para detectar problemas en fases en los que tienen solución.