Introducción.

«Discalculia». Puede que todavía haya personas que no hayan escuchado el término. La discalculia es un trastorno específico del aprendizaje de origen neurobiológico que se caracteriza por las dificultades en la correcta adquisición de las habilidades matemáticas, al carecer de lo que se entiende por sentido numérico. Tiene una prevalecía similar a la de la dislexia, entre el 5 y el 7% de la población y, a menudo, los dos trastornos se presentan de forma conjunta.

En los últimos dos años, el hecho de que personas famosas como Aron Piper, Paula Vázquez, el batería del grupo U2 o el cantante Robbie Williams hayan explicado que padecen este trastorno del aprendizaje ha ayudado a darle visibilidad. Una de las mayores expertas de España es Hiwet Costa, que imparte formaciones por todo el país y explica muy bien en qué consiste.

No todos los niños con dificultades en matemáticas tienen discalculia. Hay otras causas que pueden explicarlas. Por ejemplo, un bajo nivel intelectual, dificultades de atención, métodos educativos inadecuados o una reducida exposición a experiencias numéricas.

Cuanto antes se identifique a los niños con este trastorno, mejor se podrá atenderles en clase y más sufrimiento se le ahorrará. Pruebas de cribado como las que ofrece Monk hacen más fácil esta identificación temprana.

Qué es la discalculia. Síntomas

La discalculia, de origen neurobiológico, con anomalías en algunas estructuras del cerebro, dificulta la representación y el procesamiento de informaciones numéricas. ¿Por qué se dice lo del origen neurobiológico? Porque hay relación entre las dificultades de los niños con discalculia y las anomalías estructurales y funcionales que se observan en sus cerebros.

Se nace con discalculia, según los expertos. Es un trastorno congénito con un importante componente genético.  Diversas investigaciones han demostrado que, al evaluar a los padres de niños con discalculia, es probable que alguno de los progenitores padezca este trastorno también. Además, la frecuencia de discalculia entre hermanos de niños afectados por este trastorno del aprendizaje es diez veces mayor que la frecuencia en la población general.

La discalculia puede presentarse de forma muy heterogénea pero lo más normal es que a los niños con discalculia les parezcan muy complicados los aspectos más básicos del procesamiento numérico y del cálculo. Estas dificultades en el aprendizaje de las matemáticas se manifiestan de manera diferente en función de las edades:

Escuela Infantil

  • Problemas para aprender a contar. Por ejemplo, no puede recordar los números en el orden correcto o cuando se le piden cuatro unidades solo es capaz de coger un puñado, en lugar de contarlas.
  • Dificultad para entender términos relacionados con las matemáticas, como “más grande” y “más pequeño”.
  • No puede entender la relación entre número y cantidad. Por ejemplo, no entiende que “4” se aplica a grupos de 4 pasteles, 4 coches o 4 amigos.

Escuela primaria

  • Dificultades para identificar +, – y otros símbolos aritméticos, y para usarlos correctamente.
  • Dificultad para aprender y recordar hechos numéricos (por ejemplo: 2+8, 4×7).
  • Puede seguir usando los dedos para contar en lugar de usar estrategias más avanzadas, como el cálculo mental.
  • Dificultad para entender palabras relacionadas con las matemáticas, como “mayor que” y “menor que”.
  • Problemas con las representaciones visuales-espaciales de los números, como las líneas numéricas.
  • Dificultad para entender el valor de la posición de los números (unidades, decenas, centenas).
  • Problemas para escribir los números o para ponerlos en la columna correcta en cálculos escritos.

Escuela secundaria

  • Problemas para aplicar los conceptos matemáticos al dinero, incluida la estimación del coste total o el cambio exacto.
  • Dificultades para entender la información que se muestra en los gráficos o tablas.
  • Le cuesta aprender y comprender los métodos de razonamiento y los procedimientos de cálculo con varios pasos.
  • Problemas para encontrar diferentes enfoques para el mismo problema matemático (falta de flexibilidad mental).
  • Dificultad para medir los ingredientes en una receta simple o líquidos en una botella.
Herramientas didácticas para matemáticas
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Test de discalculia

¿Cómo se diagnostica una discalculia? Una de las maneras son los test específicamente diseñados para evaluar las habilidades numéricas y matemáticas del niño, como el de Monk. Con los resultados de los test, se puede ayudar a los padres y educadores a diseñar intervenciones educativas y terapéuticas específicas para mejorar las habilidades matemáticas del niño.

En cualquier caso, ese test es el primer paso. Después se requiere una evaluación más completa que incluya la historia clínica y educativa del niño, así como la observación del comportamiento del niño en el aula y en su vida diaria.

Después de la evaluación, será cuando haya que poner en marcha las medidas pedagógicas que ayuden al niño en su progreso. Los test de competencia de matemáticas ayudarán a medir cómo está progresando el niño a lo largo del curso.

NEAE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo)

La discalculia es una NEAE (Necesidades Específicas de Apoyo Educativo), o lo que se venía conociendo como necesidades especiales de aprendizaje. Según la LOMLOE, los tipos de NEAE se estructuran en distintas categorías, y la discalculia se enmarca dentro de las dificultades específicas de aprendizaje. Conocer esta clasificación ayuda a los centros a activar los protocolos adecuados.

El protocolo NEAE establece pasos claros de identificación, intervención y seguimiento. Incluye la coordinación entre tutores, especialistas, equipos de orientación y familias. En este marco, los instrumentos de evaluación desempeñan un papel crucial para:

  • documentar las dificultades
  • justificar medidas de apoyo
  • monitorizar la evolución de cada alumno

El objetivo es garantizar un enfoque inclusivo, donde la participación y el progreso del alumnado con dificultades de aprendizaje estén plenamente asegurados.


Instrumentos de evaluación: la base para un apoyo eficaz

La calidad de la atención al alumnado con discalculia depende en gran medida de los instrumentos de evaluación disponibles. Evaluaciones bien diseñadas permiten medir el rendimiento académico, detectar patrones de dificultad y anticipar riesgos de fracaso escolar.

Estos instrumentos deben ser objetivos, estructurados y sensibles al progreso. Aquí, nuevamente, Monk aporta valor: sus evaluaciones adaptativas permiten obtener datos precisos, visualizar el crecimiento individual y generar informes que facilitan la toma de decisiones pedagógicas. No se trata solo de medir, sino de acompañar con evidencias.

Además de las pruebas específicas, otros instrumentos útiles incluyen rúbricas, observaciones sistemáticas en el aula, análisis de cuadernos y entrevistas.


Conclusión

La discalculia no debe entenderse como una limitación permanente, sino como una dificultad que puede abordarse con éxito cuando existe un diagnóstico temprano, una evaluación adecuada y estrategias educativas ajustadas al perfil del alumno.

La detección temprana, combinada con instrumentos de evaluación fiables como los que ofrece Monk, permite a los centros avanzar hacia un modelo educativo más inclusivo y basado en datos.