Introducción.
Cuando hablamos de innovación educativa, no existe una única definición. Innovar fue la introducción de la pizarra, un invento que pasa desapercibido y cambió la manera de dar clases. Para algunos centros significa apostar por metodologías activas; para otros, integrar tecnología en el aula; y para otros más, impulsar proyectos institucionales que vienen dados desde los gobiernos. Y hay una cuarta categoría que son los que quieren detectar problemas en su centro, analizar cómo mejorar y evaluar la solución implementada.
Innovación y profesorado
Todo cambio educativo empieza en el profesorado. La innovación educativa puede reflejarse en su formación continua, en la incorporación de nuevas tecnologías o en iniciativas diseñadas para mejorar la calidad de la enseñanza. No hay un único camino: lo esencial es entender que hay múltiples formas de abordar este proceso. Aunque, al igual que con la tecnología, conviene partir de la gran pregunta: innovar, ¿para qué? Y ahí es donde pueden presentarse distintos problemas, entre los que podrían destacarse la ansiedad ante las matemáticas, el fracaso escolar, la desmotivación, la falta de atención en las aulas…En definitiva, cualquier aspecto que esté ocasionando preocupaciones y que pueda mejorar con una innovación en el enfoque.
En el caso de las matemáticas en el Reino Unido, por ejemplo, una de las innovaciones consistió en poner en marcha los llamados Círculos de matemáticas por todo el país en los que se ponía en contacto a los docentes de los centros educativos con expertos universitarios en la didáctica de las matemáticas y se analizaban las estrategias que estaban dando mejor resultados. Además, hay iniciativas benéficas para aumentar el interés de los niños por esta asignatura.
Quizás el país que se ha situado ahora como punta de lanza de la innovación educativas, con buenos resultados, es Estonia, que incluso ha lanzado un curso online para explicar en qué consiste lo que están haciendo desde el Ministerio.
En un país como España en el que hay escasa tradición de evaluación comparada, por ejemplo, una innovación educativa relevante pudiera ser precisamente hacerla posible y compartir experiencias de éxito. Con tanto titular sobre cosas que fallan en la educación, estaría bien que empezaran a ser noticia innovaciones que han mejorado los resultados, medibles y en el ambiente del aula.
Innovación en la evaluación
La evaluación es el ámbito donde la innovación educativa tiene un impacto transversal en cualquier centro, sea más tradicional o más abierto a cambios metodológicos. Herramientas como el seguimiento educativo, las rúbricas, el software específico o la educación personalizada permiten medir y mejorar el progreso.
Aquí destaca MONK: una solución de innovación tecnológica en la evaluación que facilita un seguimiento objetivo, continuo y aplicable a cualquier contexto.
Tradicional o muy innovador, cualquier centro quiere saber si se ha producido aprendizaje que, al fin y al cabo, es el objetivo de la enseñanza. Y, además, debería querer saber cómo están sus alumnos en comparación con una media nacional, sobre todo en matemáticas y en comprensión lectora. La tecnología, incluso si el enfoque es tradicional, les permite analizar los datos con mucha más facilidad y rigor. Validar o no enfoques más innovadores.
Tipos de aprendizaje y metodologías
Bajo el paraguas de la innovación, también encontramos distintos enfoques de aprendizaje. El aprendizaje activo o las metodologías activas promueven la implicación directa del alumnado. Sus aportes son claros —más participación, más autonomía— pero también tienen limitaciones —mayor preparación docente, adaptación desigual según grupos—. Y hay quien cuestiona los fundamentos teóricos del «aprender haciendo», como la ensayista británica Daisy Christodoulou en su ensayo Siete mitos sobre la educación, donde dice que no se le ocurre a nadie que un arquitecto se haga construyendo edificios o que un médico aprenda directamente en la práctica. Lo explica muy bien Juan Fernández en su indispensable blog sobre educación y evidencia.
Aprendizaje basado en proyectos (ABP)
El ABP es uno de los enfoques más mencionados cuando se habla de innovación. Se centra en que los alumnos aprendan desarrollando proyectos vinculados a la realidad, que se conviertan en investigadores, científicos, historiadores o periodistas y que puedan relacionar lo que están aprendiendo con problemas del mundo real. Que vean que su aprendizaje tiene aplicaciones prácticas y que, en el mundo real, las asignaturas tienen límites que se difuminan. A esta metodología se le pueden poner las desventajas desgranadas en el libro de los Siete mitos sobre la educación.
Sus fases principales incluyen la definición de un reto, la investigación, el desarrollo y la presentación de resultados. Entre sus ventajas están la motivación y la conexión con la práctica, mientras que los retos incluyen el tiempo de preparación y la complejidad de implementación.
Gamificación educativa
La gamificación consiste en aplicar dinámicas y elementos de juego al aprendizaje. Puede aumentar la motivación, la participación y la constancia del alumnado. Sin embargo, su eficacia depende mucho del contexto y existe el riesgo de trivializar los contenidos si no se diseña con cuidado.
Comunidad educativa
La innovación no depende solo del aula. También requiere la implicación de la comunidad educativa: familias, docentes e instituciones. Precisamente porque hay enfoques pedagógicos innovadores que exigen un alto compromiso de las familias y de los docentes, hay quien prefiere seguir abordando la enseñanza de una manera más tradicional. En cualquier caso, lo importante es que se vean avances y que no haya motivo de fricción en el claustro y con las familias.
Conclusión
La innovación educativa es, en realidad, un concepto plural que cada centro adapta a su contexto. Pero si hay un punto común y necesario en cualquier enfoque, es la capacidad de evaluar mejor: medir el progreso de manera objetiva, personalizada y continua. En este terreno, Monk aporta precisamente la innovación en evaluación que cualquier centro puede integrar, sea cual sea su modelo pedagógico.